Una vez
me escribiste una canción
Construyéndome
un país imaginario,
Decías
que tus sueños,
Que
luego me contabas,
Allí se
hicieron realidad.
Me
enseñaste de nuevo a confiar,
De la
mano y cerrándome los ojos,
Me
hiciste comprender:
Contigo
es suficiente,
A tu
lado, no hay prisa o mala suerte.
Qué
hacer cuando me miras,
Y luego
me sonríes,
El
mundo se paró.
Y te
vas y te olvidas,
Dejándome
sin nada,
Sólo desolación.
Qué
hacer si tus promesas
Se
clavan como agujas,
Y yo sin
un dedal.
Qué
hacer si sólo ríes,
Te
burlas de mi angustia,
Me
empujas sin razón.
Con tus
juegos de palabras aprendí
A
colocar libros en estanterías,
Reírme
de mí misma,
No dar
nada por cierto,
Y jamás
un secreto desvelar.
A
salvar la distancia en tu portal,
Mirar
las estrellas en el parque.
Luego
encontrar un mar
Perdido
en una plaza,
Y en
una apuesta invitas a cenar.
Qué
hacer cuando me miras,
Y luego
me sonríes,
El
mundo se paró.
Y te
vas y te olvidas,
Dejándome
sin nada,
Sólo desolación.
Qué
hacer si tus promesas
Se
clavan como agujas,
Y yo
sin un dedal.
Qué
hacer si sólo ríes,
Te
burlas de mi angustia,
Me
empujas sin razón
Con una
canción me prometiste
Esfumar
mi tristeza en un instante,
Y aunque
estuvieras lejos,
Sus
notas traen tu aliento
De un
lugar más allá del arcoíris.
De tantas
cosas que me enseñaste
Te
dejaste la mitad por el camino,
Y ahora
que te has ido
Me
pierdo sin remedio,
Cuéntame
por qué no me explicaste:
Qué
hacer cuando me miras,
Y luego
me sonríes,
El
mundo se paró.
Y te
vas y te olvidas,
Dejándome
sin nada,
Sólo desolación.
Qué
hacer si tus promesas
Se
clavan como agujas,
Y yo
sin un dedal.
Qué
hacer si sólo ríes,
Te
burlas de mi angustia,
Me
empujas sin razón.
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